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UN SEXTO SENTIDO PARA LA EXPANSIÓNUN SEXTO SENTIDO PARA LA EXPANSIÓN

Las ambiciones de expansión de la compañía empezaron a dar resultados concretos a finales de los años cincuenta. La chispa que prendió la mecha fue una curiosa carta que llegó a las oficinas de Puig en Travessera de Gràcia el 6 de octubre de 1950, firmada por Fernando Aleu, un español que estudiaba medicina en la Universidad de Iowa. Incapaz de encontrar Agua Lavanda Puig en Estados Unidos, solicitaba a la empresa si le sería posible importar una pequeña cantidad para distribuirla en un establecimiento frecuentado por estudiantes universitarios.

Poco después Agua Lavanda Puig empezó a venderse en algunos grandes almacenes norteamericanos, como Saks, y se creó un nuevo perfume, Diagonal, con la colaboración de Manuel Pertegaz. Gracias a su experiencia en Estados Unidos, la empresa comprendió que, para competir en

los mercados internacionales, Agua Lavanda Puig o cualquier otro producto de origen español no bastaba y que necesitaban una marca reconocida, a poder ser, francesa.

El éxito de Paco Rabanne llegó en 1966, cuando causó sensación con una colección titulada «12 vestidos imposibles de llevar fabricados en materiales contemporáneos». En 1968, Puig se había establecido en París y llegó a un acuerdo con Paco Rabanne para añadir su marca a la compañía. En 1973 llegó al mercado Paco Rabanne Pour Homme, una aromática fragancia de helecho fresco que creó escuela en la perfumería masculina y dio alas al negocio; fue un éxito de ventas durante décadas.

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